El Palacio Real de Olite, junto con Urbasa, Estella y Bigüezal, fue uno de los escenarios elegidos para el rodaje de la superproducción -Los Borgia-
Antonio Hernández, director de -Los Borgia-, quedó fascinado la primera vez que pisó el Palacio Real de Olite. "Es tan rico y variado que sirve para ambientar todos los castillos de la película", dijo entonces. Y lo hizo: el equipo de rodaje cerró durante un mes en 2005 la fortificación gótica navarra para convertirla en un set cinematográfico de lujo. Sin embargo, el resultado final dejó un sabor agridulce entre los vecinos y trabajadores del palacio. "Al final, casi nada de lo que se rodó aquí aparece en la película", recordaban testigos directos de aquella experiencia.
Durante semanas, las torres y galerías del castillo se llenaron de cámaras, focos y velas que los técnicos cambiaban cada pocos minutos para que no se notara el paso del tiempo entre toma y toma. Se trajeron tapices, mobiliario renacentista, libros antiguos de librerías madrileñas y hasta naranjas que los ayudantes de arte lustraban entre corte y corte. Pero cuando -Los Borgia- llegó a los cines, apenas unas pocas secuencias recordaban al imponente palacio de Carlos III el Noble.
El frío fue una constante en el rodaje. Las actrices, vestidas con gasas renacentistas, buscaban refugio en la chimenea entre toma y toma. Aquel invierno dejó también anécdotas peculiares. Un pequeño rebaño de cabras, parte del decorado, se comió un ciprés recién plantado en el patio.
El reparto incluía nombres destacados de la época como Paz Vega, Lluís Homar, Sergio Peris-Mencheta y María Valverde.
Durante la postproducción surgieron también curiosidades: una de las puertas de Olite se utilizó para un plano de transición que, en la película, conecta mágicamente con una calle de Estella.
Quizá uno de los motivos por los que Olite aparece tan poco en pantalla tenga que ver con su propio pasado. El Palacio Real es una joya del gótico civil del siglo XIV, mientras que -Los Borgia- transcurre en el Renacimiento, dos siglos después.