TEXTO E IMAGEN: MARCA.COM

FELIX RUIZ
2017-10-06

Félix Ruiz, un juvenil de lujo para el Real Madrid

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Siempre llevó al Osasuna en su corazón pero también la satisfacción de haber jugado en el mejor equipo del mundo.



El chico cuando tenía veinte años decía a los periodistas que le gustaría reunir las cualidades de Di Stéfano y Puskas juntos. Se ve que la juventud le daba alas para ser ambiciosos en su juego. Una sana ambición que le habría convertido, sin duda, en el mejor jugador de todos los tiempos. Félix Ruíz llegó al Madrid en 1961 cuando la delantera blanca estaba formada por Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento. El juvenil Ruiz sabía que tenía que darla todas si quería desbancar a unos de estos excelentes jugadores.
Félix Ruiz Gabari nació en Olite (Navarra) el 14 de julio de 1940 y empezó a jugar al fútbol en los Escolapios de Pamplona donde comenzó sus estudios. Pasado un tiempo, como sus padres residían por cuestiones de trabajo en Caracas, Felix se traslado a la capital venezolana para estar con su familia. Allí jugó por primera vez en un equipo federado, el infantil de Fray Luis de León.
Unos años más tarde volvió a su tierra y empezó a jugar en el equipo de su pueblo, el Eliberri. Como el chico era un excelente futbolista fue seleccionado por la Federación Navarra para su equipo juvenil y el mismo año fichó por el Osasuna de la misma categoría. Pero Félix Ruiz fue también llamado al equipo nacional juvenil para formar linea media con el atlético Chuzo.
En su primer año en el Osasuna el entrenador Sabino Barinaga le pasó al primer equipo y dado su potencial el muchacho jugó 24 encuentros. Era la temporada de 1958-59. En la siguiente los jugó todos y en la de 1960-61 se proclamó campeón de Segunda División y logró el ascenso a Primera. Fue cuando fichó por el Real Madrid.

Había rumores sobre la marcha del fino interior osasunista al Barcelona o al Madrid. El hecho es que un día que Félix estaba en el cine fueron a avisarle para que se presentara urgentemente en el club. Allí se encontraba el gerente del Madrid, don Antonio Calderón, que le ofreció una cantidad de dinero. Félix Ruiz pidió otra y al final llegaron a un acuerdo intermedio: 325.000 pesetas por cinco años. Era el mes de junio y tras arreglar los papeles en Madrid el chico se volvió a Olite porque habían llegado sus padres de Caracas y hacía tiempo que no les veía.
Cuando le preguntaron que cual sería su puesto en el Real Madrid el muchacho contestó: "Donde me pongan es buen sitio. Máxime con las técnicas de hoy en día, en que un jugador no ocupa un solo puesto, sino varios a lo largo de un partido. Soy joven y aún tengo que aprender muchas cosas y si hay suerte tal vez consiga esa titularidad".
Tenía veinte años al llegar al equipo blanco en la temporada 1961-62 y cuando se marchó al finalizar la de1968-69 había logrado siete Ligas, una Copa del Generalísimo y la sexta Copa de Europa, la del Madrid de los ye-yes, aunque de los nueve partidos solamente jugó tres: los dos frente al F.C. Kilmarnock y el primero de cuartos ante el Anderlecht.
En su última temporada con Osasuna debutó con la selección B en Grenoble ante Francia el 2 de abril de 1961 y estando en la plantilla blanca jugó cuatro encuentros con la selección absoluta. El primero frente a Francia en el estadio de Colombes donde marcó el gol del empate en el minuto 58 y los otros ante Irlanda del Norte (dos valederos para la II Copa de Europa de Naciones) y Bélgica.
El muchacho de Olite no consiguió atesorar las cualidades de Di Stéfano y Puskas, pero alcanzó un gran nivel como futbolista y dejó una profunda huella entre los seguidores madridistas de los años sesenta. Siempre llevó al Osasuna en su corazón pero también la satisfacción de haber jugado en el mejor equipo del mundo.

Jesús Ramos
Marca.com
EL TIEMPO